
Antes de nada decir que sigo sin comprender porque ayer
Barón Rojo se empeñó en tocar a un volumen tan alto. Soy asiduo a conciertos y esta es la primera vez que salgo con un pitido en los oídos tan extremo. Sinceramente, se lo tienen que mirar, porque observaba a mi alrededor y veía a gente por momentos tapándose los oídos y es que un concierto a un
volumen brutal no ayuda a que sea mejor, todo lo contrario. Un enorme suspenso en ese aspecto.
No obstante lo que vivimos ayer en Razzmatazz todos sabemos que es parte de la historia del Rock de este país y la banda estuvo a la altura, es más, me sorprendió muchísimo el estado de voz de Sherpa, nada que ver de cuando le ví hace años en Mephisto presentando Guerrero Del Desierto donde el tío no iba a ningún lado con su voz. Nada que ver como digo con lo acontecido ayer noche donde estuvo pletórico, y aunque en el inicio se le veía un poco distante y frio, a partir de la media hora se le intuía feliz, contento y muy agradecido con el público. Destacar también a Armando de Castro, que como siempre que he visto a Barón Rojo, es el tío más entregado y al que más se le ve disfrutar con su instrumento, menudo crack, no paró ni un instante, todo lo contrario que su hermano Carlos, al cual le vi muy parado. No sé que le pasa a Carlos, la verdad que físicamente ha perdido muchos kilos en los últimos años, pero le observé en la mayoría de momentos demasiado estático, sinceramente y aunque no me guste llamarlo así le vi muy viejo. El Sr. Calabria a la batería pues cumpliendo durante las tres horas de show, sin fallar y sin dar la nota en ningún momento, distanciado del resto.
Y es que eso fue algo que cualquiera podía observar, que lo que se dice mucha química, entre ellos existe la justa. Imagino que en los 80 esta banda era un torbellino encima del escenario, pero se nota que en esta gira hay dos partes diferenciadas, que aunque a veces hagan el papel de intercambiar (muy pocas) alguna sonrisa entre los hermanos De Castro y Sherpa, cualquiera puede ver que feeling poco.
PERO eso, y cosa rara, no enturbió lo que fue un magnífico y excelente show donde el protagonista por encima de la banda y sus himnos fue el público. Había momentos como en el inicio del show con Concierto para ellos donde más bien eso parecía un karaoke donde sólo se escuchaba la voz de la gente cantando cada sílaba de la letra. Lo mismo pasó en Siempre Estás Allí, Hijos De Caín o Satánico Plan por citar algunos ejemplos, incluso en Buenos Aires el público coreamos la melodía nota a nota al más puro estilo Transylvania de Iron Maiden.
No tengo duda alguna que pasará a ser uno de los mejores directos del año, y tengo curiosidad de ver como quedará el CD/DVD que grabaron ayer, en el que ví pocas cámaras (cuatro a lo sumo), y ahora que hago memoria no trajeron la pantalla que en Madrid si utilizaron para ambientar el show, aunque en noches como al de ayer toda parafernalia sobra.